Conversaciones con José del Río para La Nación

Conversaciones con José del Río para La Nación

En las últimas semanas participé de un par de entrevistas y paneles con José del Río, secretario general de redacción para La Nación. Los temas de conversación fueron las innovaciones de Estonia, nuestros viajes con Estonia Experience, y mi trabajo con la Escuela de Nuevos Aliados:

La Inconsciencia de la Mala Comunicación

La Inconsciencia de la Mala Comunicación

La comunicación en todos sus formatos (escrita, audio, visual, etc.) es, por naturaleza, la habilidad con la mayor brecha potencial entre buena y mala performance sin ser conscientes de la diferencia.

En general, las personas que ponen cierta habilidad en acción con frecuencia (cocinar, jugar a la pelota, programar, bailar, etc.) tiene una consciencia relativamente precisa sobre su nivel de habilidad en comparación a mejores o peores demostraciones de esa habilidad (etapas 2 y 3 del famoso modelo de curvas de aprendizaje).

Pero en la comunicación eso ocurre menos que en casi cualquier otro campo; la gente que no sabe comunicarse bien, no suele ser consciente de lo mal que se comunica, y los pobres resultados que consigue como consecuencia.

Creo que esto ocurre debido a que el proceso de comunicación tiene un output casi siempre invisible ante nuestros ojos. ¿Rechazó mi oferta porque consiguió otra mejor o porque yo me comuniqué mal? ¿Entró a mi local porque ya sabía lo que necesitaba o porque mi publicidad captó su interés? ¿Ignoró mi correo porque lo escribí mal o porque estaba muy ocupada?

No podemos ver lo que pasa en la mente de las personas cuando son receptoras de nuestros mensajes, y además lo más probable es que no nos digan la verdad si les preguntamos sobre lo que pensaban al leernos/escucharnos/mirarnos.

Es por esto que dedicarse a entender cómo funcionan las personas y cómo es una buena comunicación para cada una de las situaciones que enfrentamos, es esencial para cualquier profesional hoy en día. Porque lo más probable es que la calidad y resultados de tu comunicación innata o usual, sea más pobre de lo que crees.


Gracias a Matías Esmay, Rodrigo Flamenco y Débora Zorzoli por ayudarme a entender esta idea.

Apunta Alto Al Hacer Nuevos Contactos Cuando Eres Joven

Apunta Alto Al Hacer Nuevos Contactos Cuando Eres Joven

Ahora que estoy en mi década de los 30, empiezo a comprender mejor qué fue lo que hizo durante los 20 que tuvo el mayor impacto en mi carrera profesional: apunté alto a la hora de hacer nuevos contactos o asociarme con otras personas.

¿Qué significa esto?

Significa que busqué situaciones en las cuales aquellas personas con quienes trabajaría, o de quienes aprendería, estaban más avanzadas profesionalmente que yo.

Hice esto de dos maneras:

1- Antes de mi negocio actual, que lancé a los 29 años, todos mis co-fundadores de mis emprendimientos pasados eran mayores que yo (desde pocos años hasta múltiples décadas de diferencia de edad).

2- Busqué agresivamente participar de proyectos u oportunidades donde el principal beneficio era una red nueva y diversa de expertos que podrían ayudarme a crecer. Si además me pagaban, era la cereza del postre.

Para ganarme el derecho de su compañía, asumí un rol de aprendiz y sirviente, haciendo el trabajo sin glamour que aquellas personas necesitaban. Yo tenía poco que enseñarles a ellos, pero ellos tenían mucho que enseñarme a mí. Mi misión era facilitarles la vida mientras me mostraban el camino.

La mayoría de la gente se relaciona con sus pares (que también está bien), pero admiran de lejos y/o piden favores a aquellas personas más exitosas. Estas personas aprenden más lento y de menos fuentes que aquellos que se rodean temprano en sus carreras de redes de diversos “maestros”.

Además, ahora trabajo mejor que durante mis 20’s, lo que significa que puedo brindarles más valor también. Lo que solía ser una red de maestros, ahora es una red de maestros pero también socios, clientes, y aliados.

¿Cómo se divide tu semana?

¿Cómo se divide tu semana?

Mi semana de trabajo se divide en tres partes:

  1. Creando (escribiendo, ideando, diseñando, etc.).
  2. “Leyendo” redes (“¿quién conoce a quién, y cómo? ¿quién trabaja dónde? ¿quién sabe más sobre asunto X?”)
  3. Movilizando personas (entendiendo sus motivaciones, promoviendo conceptos, vendiendo servicios, educando stakeholders, etc.)

El punto 1 es el más importante en el largo plazo; 20% de mi tiempo, pero 50% de mi energía, se utiliza aquí.

El punto 2, lamentablemente casi inexistente en los hábitos de trabajo del profesional y emprendedor moderno, ha sido “mi arma secreta” de información, crecimiento y captura de oportunidades antes que mi competencia. Es el más importante en el corto plazo, y le dedico alrededor de 30% de mi tiempo.

El punto 3, teóricamente presente pero también poco desarrollado por la educación tradicional en los profesionales y emprendedores de hoy, ocupa el 50% de mi tiempo.

¿Cómo se divide tu semana?

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