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Mes: diciembre 2012

Desafíos de 30 Días – Aprendiendo a programar en Python

Desafíos de 30 Días – Aprendiendo a programar en Python

Mi primer desafío de 30 días fue aprender Python. Python es un lenguaje de programación muy usado, y según me enteré en mi investigación previa, ideal para principiantes que no saben nada de programación. Por más que sé bastante de HTML y CSS, programación del estilo de Python ya es un mundo aparte, por lo que me decidí por este lenguaje.

Más allá de la reciente moda online para que todos aprendamos programación, yo quería hacer un primer approach con esta tecnología desde que leí Program or Be Programmed, de Douglas Rushkoff. Extraído de su website oficial:

La verdadera pregunta es: ¿dirigimos la tecnología, o dejamos que la tecnología y quienes la dominan nos dirijan a nosotros? “Elije lo primero,” dice Rushkoff, “y puedes ganar acceso al panel de control de la civilización. Elije lo segundo, y puede ser la última elección real que tomes.”

Mi objetivo no era volverme un experto de programación, sino simplemente empezar a “empaparme” del lenguaje. Mi herramienta y “tutor” de elección fue Codecademy. Para los que no saben, Codecademy es un sitio que se propone enseñar algunos de los idiomas más populares de programación (en inglés). Ahora al menos puedo decir que mirar una pantalla con lenguaje de programación no es algo que me parezca “extraño” o incomprensible. Me siento más preparado para el día que las circunstancias me demanden especializarme en algún lenguaje de programación.


He aquí algunas lecciones, revelaciones y problemas que tuve durante mi experimento aprendiendo Python:

Difícil poner a la práctica en proyectos reales.

A diferencia de cuando aprendí diseño web, no logré encontrar una buena manera de aprender a medida que trabajase sobre un proyecto real. Todo aprendizaje de teoría de la A a la Z, en lugar de por frecuencia o aplicación, siempre me hace ruido y no puedo dejar de sentir que estoy aprendiendo ineficientemente.

Feedback inmediato es adictivo.

Al igual que con HTML y CSS, una de las mejores cosas de aprender programación es el feedback inmediato. Uno cambia un código, ejecuta, e instantáneamente sabe si está bien o no. Esta es una particularidad de este set de habilidades, pero es muy raro de encontrar en otros campos. Por ejemplo, uno puede tener una mala técnica en algún deporte durante mucho tiempo hasta que alguien, por casualidad, nos explique cuál es la manera adecuada.

Debería haber hecho un análisis más intensivo previo.

Algo tan complejo como un lenguaje, es mejor comenzar con un escenario muy claro de sus elementos. En mi caso, luego de investigar un poco al respecto, directamente comencé a tomar lecciones. Esto podría haber sido más eficiente si hubiese tenido algunas conversaciones previas con expertos de Python. Creo que este es uno de los errores más frecuentes que cometemos siempre que intentamos aprender algo nuevo: tomar lecciones demasiado rápido.

Desconexión personal.

El problema de la aplicación de lo que iba aprendiendo también lo sentía como una “desconexión” personal. Me costaba recordar que el experimento era sobre meta-aprendizaje, y no enfocarme tanto en la aplicación de Python en mi vida diaria. La realidad es que no tengo pensado usar Python para nada en el corto plazo, por lo que se hacía difícil mantener la motivación cuando tenía eso tan claro.

Falta de interés en expertise.

Del mismo modo, al no sentirme lo suficientemente cercano al mundo de la programación, tampoco me interesaba volverme “excelente.” Cuando las ganas de mejorar se van, es más costoso mantener el hábito de practicar algo. Para mí, la auto-superación es uno de mis más grandes motivadores, y si estoy aprendiendo algo en lo que no me interesa superarme, tampoco me interesa persistir.

Ensayo sobre Liderazgo

Ensayo sobre Liderazgo

Antes de hablar de liderazgo, hay que aclarar un punto importante: el liderazgo es contextual. Distintas personas ocupan el rol de líder en distintas circunstancias. Como dice Oren Klaff, el valor social de una persona es fluctuante. Si uno quiere elevar su valor social, puede hacerlo redirigiendo la atención a un campo donde uno está a cargo. El liderazgo fluctúa del mismo modo según el campo en cuestión. Es por esto que en un restaurante de alto perfil, un mozo puede dominar la dinámica de un grupo de CEOs y ser el lider.

Habiendo dicho eso, quiero compartir algunos pensamientos y anécdotas respecto al concepto de liderazgo que tuve este año…

Necesitamos más líderes

Hay muy pocos. Me duele decir que en mi vida debo haber conocido no más de 4-5 verdaderos líderes. Necesitamos más. Hay un par de cosas que creo que nos frenan para tomar las riendas del liderazgo:

1) Desconexión.

Lamentablemente, cuando pensamos en los líderes de nuestra vida, solemos apuntar rápidamente a personas en altos cargos públicos o privados, como presidentes, CEOs, etc. Es cierto, ellos están en cargos de liderazgo y tienen el deber de dar su mejor esfuerzo por cuidar a sus seguidores, pero también están en situaciones con tan alto nivel de complejidad que es muy difícil no encontrar fallas en sus roles. Esto no lo digo para quitarles responsabilidad, sino para que miremos primero a los líderes que tenemos más cerca.

Como dice Alain de Botton, es muy difícil tenerle envidia a la Reina de Inglaterra. Es imposible para nosotros estar en su lugar o sentirnos conectados a ella. Solemos sentir envidia por aquellos que están mucho más cerca de nosotros, ya que nos acercan una imagen de lo que es alcanzable. Es fácil criticar o admirar líderes en puestos elevados, ya que nos absuelven de la responsabilidad de ser líderes donde estamos ahora.

Creo entonces que buscamos apuntar y disparar contra los líderes en los más altos cargos principalmente porque preferimos esa desconexión con su mundo. Preferimos estar lejos de pensarnos posibles líderes. Nos evita tener que enfrentar las incontables situaciones de nuestra vida cotidiana donde el líder que llevamos dormido adentro nuestros nos pide actuar.

2) Miedo.

Ser líder significa exponerse. Elegir un rumbo, marcar un ritmo, establecer las reglas… Actos que traen consigo ciertas amenazas. Las amenazas del ridículo, la crítica, la resistencia, inclusive la violencia. Estos son miedos reales (aunque generalmente exagerados), y es entendible que pocos elijan este rumbo. Pero entendible no lo hace correcto. Entendible solo nos da a entender desde dónde estamos partiendo.

La realidad es que el mundo está lleno de cagones. Esto suena mal, pero no tiene porqué ser tomado así. Ser cagón hoy está visto como un insulto, cuando yo lo vería como uno de las características más comunes en la humanidad. Por cierto, correr carreras de autos o saltar de paracaídas no tiene nada que ver con verdadera valentía. Como dice Charles Hayes:

“Aquellas actividades en busca de adrenalina y fuertes emociones no son siempre las demostraciones de heroísmo y desafío hacia la muerte que parecen ser. Muchas veces, estos actos tapan miedos intelectuales de aniquilación. Es más fácil correr peligros que contemplar la nada.”

Entonces, criticar a alguien por tener miedo debería ser tanto un insulto como criticarlo porque camina, duerme, come, etc. Asumir que uno es humano, y por lo tanto “cagón”, es el primer paso para dejar de serlo.

Lo interesante entonces es que haya habido un San Martín, un Belgrano, una Madres Teresa, un Einstein. Cuando uno mira cómo manejan sus vidas la mayoría de las personas, debería parecernos increíble que haya personas que busquen activamente el rol de líder. Es casi tan antinatural, si nos guiamos por las mayorías, como que haya gente que no coma o duerma.

La realidad es que estas personas sienten los mismos miedos y las mismas ansiedades que el resto de nosotros. La diferencia no es entonces lo que sentimos, sino qué hacemos luego. Los líderes actúan a pesar de sus miedos, mientras que el resto de nosotros cedemos ante ellos. Para volvernos líderes, tenemos que aprender a “abrazar a nuestros miedos, aceptarlos como nuestros compañeros permanentes, y usarlos como indicadores de lo que debemos hacer, y no de lo que debemos evitar.

Las únicas cosas que dan miedo son las que sabemos que valen la pena. Para tomar las riendas del liderazgo, hay que aprender (porque nadie viene con esto incorporado) a regocijarse en esos miedos, y actuar justamente porque nuestros miedos nos están indicando hacia dónde ir. Cuando nos abrimos pasos a través de nuestros miedos, estamos dejando la estela de lo posible, estamos liderando a través del ejemplo.

Según mis observaciones, esto es un hábito que toma práctica y que se vuelve más natural con el tiempo. Por lo tanto, como con cualquier nuevo hábito que queremos incorporar, lo importante es empezar. Cualquier pequeño acto de querer más responsabilidad y de brindarle más al mundo, vale. Así se aprende.

Una vez le dije a Sebastian: “Dame tiempo porque yo quiero ser un líder como vos, para luchar a tu lado y no debajo tuyo”, a lo que él me contesto: “No seas cagón, ser un líder es una elección que tenés siempre adelante tuyo, y podés empezar ahora.” Pedir más tiempo es de cagón.

Liderar es difícil y placentero

Los líderes llevan una vida muy peculiar. Por un lado, es muy difícil! Sebastian solía trabajar 30-36 horas seguidas antes de dormir, porque sabía que algunos de sus capitanes lo estaban esperando para avanzar, y se negaba a dejarlos esperando. Gerry Garbulsky tiene muchas cualidades admirables, pero en mi opinión nada se asemeja a su disciplina y dedicación a mejorar el mundo.

Creo que fue Napoleón quien dijo “nunca tuve un día solo para mí.”

Por otro lado, estas personas que buscan ayudar a otros y liderar sus vidas, logran sentir un nivel de control y auto-suficiencia que jamás será conocido por aquellos que aceptan las normas, se guían por el qué dirán, y se preocupan más por lo que pueden llegar a perder que por lo que pueden ganar.

Recuerdo una vez en Beijing que Ron, nuestro socio finlandés, tuvo la idea de invitar a unos diplomáticos de Mongolia a una cena. En ese entonces, Sebastian estaba aguantando los costos de las operaciones del proyecto en el que estábamos trabajando de su propio bolsillo. Todos estaban agradecidos con Ron por su gesto, pero cuando llegó la hora de la cuenta, Ron le dijo a Sebastian que como la reunión iba a ser positiva para futuras relaciones, él debía pagar la cena. Sebastian pagó y luego le comunicó a Ron lo decepcionado que estaba con él.

Conclusión: Todos quieren la gloria del liderazgo sin el costo. Una de las razones por la que hay pocos líderes es porque el costo es muy alto. Pero la ganancia es x1000 más alta. Proporcionalmente, creo que aquellos que respiran liderazgo sienten como si hubieran podido canjear un Fiat 600 por un Ferrari. Una ganga (aunque ese Fiat 600 les costó sudor y lagrimas).

Ser el último en irse y el primero en llegar. Luchar por algo más grande que uno. Hacer el esfuerzo por mantenerse en el presente y saber que, cómo dice Thomas Sterner, “uno siempre está donde tiene que estar.” Esos son los costos y esfuerzos necesarios para ser líder. Costos y esfuerzos que mucha gente prefiere morir sin conocer.

Estar a cargo de tu vida. Encarar problemas proactivamente y adueñarte tanto de sus circunstancias como de sus consecuencias. Amigarse con la muerte que enfrentamos en cada decisión que requiere valentía. Estas son sensaciones y placeres reservados solo para líderes.

Pensándolo bien, lo penoso no es no llegar a ser un buen líder, sino nunca haberlo intentado. Perderse el siquiera probar esos placeres que ellos disfrutan diariamente.

No tiene la culpa…

Hace poco me tocó presenciar dos situaciones que se caracterizaron por el silencio de los protagonistas. En ambos casos, alguien fue atacado, y nadie salió a defender a esta persona. Solo hubo silencio de la multitud.

Podemos racionalizar esta inacción tan común con cosas como “es para quilombo”, “lo hecho, hecho está”, “no me quería exponer” y otras frases gastadas. De hecho, hay un término en psicología del comportamiento llamado “efecto espectador” que apunta justamente a esta inacción:

El efecto espectador es un fenómeno psicológico por el cual es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo.

El problema es que todo sigue siendo racionalización y admisión de limitaciones. La realidad es que estuvo la oportunidad de elevarse por sobre lo “zafable”, y se eligió el silencio. Esto es lo que hace el miedo: nos obliga a dejar pasar oportunidades. La vida todo el tiempo nos presenta situaciones en las que tomar las riendas, pero la mayoría de nosotros las dejamos pasar.

Siempre que elegimos “zafar” del quilombo, estamos eligiendo ser pasivos. Tener miedo se caracteriza por la pasividad. Pasividad ante las cosas que nos pasan alrededor, asumiendo que son “como deben ser”, y no que pueden ser transformadas por nosotros mismos. Los líderes se caracterizan por aprovechar las oportunidades. Por exprimir esas situaciones en las que pueden conocer un mundo nuevo gracias a decidir abrir una puerta que todos eligieron dejar cerrada.

En una de las situaciones que presencié recientemente, le pregunté a una de las personas atacadas qué pensaba sobre el silencio de quien debería haber salido a defenderla y ella me dijo: “Bueno, pero no tiene la culpa.”

Obvio que no tiene la culpa. La culpa está reservada para aquellos que aceptan la responsabilidad. Si uno escapa a todas las responsabilidades que el mundo necesita que alguien agarra, uno nunca va a tener la culpa. La mayoría de la gente nunca tiene la culpa de nada. Y es por eso que el mundo está lleno de espectadores de la vida, quejándose de las maldades que la vida les impone, lamentándose y sufriendo, juzgando lo incomprensible, y quedando afuera de todas las decisiones de hacia dónde debemos ir y cómo mejorar el presente.

Liderar es dejar de echar la culpa a los demás, y más importante aún, asumir la responsabilidad de todo lo que a uno le pasa, considera que está mal y quiere cambiar. Liderar es estar dispuesto a ir hasta el final por lo que uno cree, y eso nunca ocurre desde el silencio.

El silencio es ruidoso. Es difícil confiar en los silenciosos. No porque no sean honrados y buena gente, sino porque es difícil saber si se puede contar con ellos (que no quiere decir que el ruido innecesario sea algo positivo). Cuando uno está en el campo de batalla, es preferible un soldado a tu lado que mil espectadores horrorizados ante la injusticia.

Lo que me lleva a la paradoja del liderazgo…

Paradoja del líder

La paradoja del líder es que debe cuidar al mundo y confiar en él, debe querer lo mejor para quienes lo rodean, y entregarse 100% a aquellos que ama. Pero a su vez, debe saber que no puede esperar a nada o a nadie, debe aceptar que al final del día, él siempre está solo y no va a dejar que nadie lo frene en su misión. De ser necesario, debe estar dispuesto a vencer a quien sea para salvarlo.

Es esta dicotomía entre luchas por y contra quienes uno ama, lo que creo que es lo más agotador y gratificante del liderazgo. Es saber que el mayor placer de la vida está en la lucha constante y no en los escapes del presente. Es saber que para trascender uno debe liderar, ya que solo podemos trascender cuando nos damos plenamente al amor de algo más grande que nosotros.

Gale Webbe, autor y clérigo, escribió una vez que mientras más crece uno espiritualmente, más gente uno ama, y menos gente a uno le cae bien.

Vale la pena?

Va una última anécdota de Sebastian. Una vez me contó sobre un post que había escrito donde manifestaba su sueño de ser el mayor estratega de
nuestros tiempos. Muchos apoyaron y aplaudieron su misión, pero unos tantos otros lo criticaron, insultaron y ningunearon sin filtro. La pregunta que Sebastian se hizo fue “¿por qué?” ¿Por qué no apoyar una misión positiva, ambiciosa, sin daño alguno para sus lectores? ¿Qué ganaban sus detractores con tirar abajo su sueño?

La respuesta, en mi opinión, es clara: evitaban tener que mirarse a sí mismos. Si ese es su sueño, cuál es el mío? Hacernos esa pregunta puede iluminar partes nuestras que tal vez prefiramos ignorar…

La pregunta que tenemos que hacernos entonces sería: ¿vale la pena ser líder? Creo que sí, pero cómo manifestarlo está sujeto a variaciones.

Primero, debemos aceptar que cuando uno elije liderar, siempre, tarde o temprano, te van a tirar un caño por la cabeza. No hay nada de malo en esto. No hay gloria sin dolor. Cuando uno hace, se expone, y aquellos que prefieren evitar los dolores del liderazgo y asumir nuevas responsabilidades van a intentar de retener a potenciales líderes en su mundo sin culpas, por medio de la violencia si es necesario.

Si aceptamos que esos ataques van a llegar tarde o temprano, ahora sí podemos elegir nuestras batallas. Hay veces que vale la pena aguantar mil y un golpes, y hay veces que no. No todas las causas son igual de importantes, y no todas las causas se ven igual de beneficiadas con nosotros al mando. Además, tenemos energía y tiempo limitado. No es de buen líder ser indistintos ante cómo usamos esos recursos limitados.

Mientras que uno no se sorprenda por la resistencia que debe enfrentar, estará mejor preparado para elegir dónde dar todo su amor y esfuerzo, y dónde dejar de luchar por una causa que no puede ayudar.

Review: The Personal MBA

Review: The Personal MBA

The Personal MBA es el primer libro que cualquiera que esté interesado en generar dinero de algún modo debe leer.

Nunca antes un libro de negocios me hizo sentir tan ignorante. Por algún motivo, todos pensamos que sabemos de verdad los fundamentos de los negocios. Yo también pensaba así, pero cuando leí The Personal MBA me di cuenta lo equivocado que estaba. Este es el mayor cumplido para The Personal MBA: hace mejores a todas tus futuras lecturas. Les da un nuevo propósito.

Este es el primer libro de negocios y desarrollo personal que cualquiera debería leer, porque te da la confianza para encarar cualquier idea que te interese desarrollar. Muchos libros empiezan asumiendo que ya sabes ciertas cosas, y que tienes claro hacia dónde quieres ir. Este libro me dio una dirección y seguridad sobre el contenido, algo que ningún libro antes había podido hacer por mí.

Se lo he recomendado a todo el mundo, más allá de su campo de interés. Todos tenemos que generar ingresos, esa debería ser una razón suficiente para leerlo. No hay porqué distraerse con la opinión polémica de Josh con respecto a los MBA. El libro es mucho más profundo que una crítica académica. Trata sobre lo que sea que vos hagas para vivir, y te va a ayudar durante muchos años debido a lo sencillo que es revisar cualquier concepto en particular, y compartirlo con otros.

Es simplemente una de las listas más completas sobre todo lo que deberás asegurarte de incluir en tus próximas aventuras de negocios.

Disclosure: Yo trabajé en el marketing de este libro.

Aquí están algunas de mis citas favoritas de The Personal MBA.


Sobre los llamados a la acción:

“Tus potenciales clientes no pueden leer tu mente. Si quieres que tomen el siguiente paso que esperas, tienes que decirles exáctamente qué deben hacer. Los mensajes de marketing más efectivos le dan al receptor una, y sólo una, acción simple, clara y concisa que tomar.”

Sobre la importancia del cuidado de tu cuerpo:

“Inyectarte Red Bull y hacer maratones nocturnas de trabajo tiene un límite. Si querés hacer un buen trabajo, cuidarte a ti mismo no es opcional. Si no le das a tu cuerpo lo que necesita para funcionar, vas a quedarte sin nafta antes de que consigas tus objetivos.”

Sobre las escuelas de negocios:

“Las escuelas de negocios no crean gente exitosa. Simplemente los aceptan, y después reciben el crédito de su éxito. Si eres aceptado, la escuela va a hacer lo que pueda para ayudarte a conseguir un trabajo decente, pero que las cosas pasen como vos quieres siempre será tu responsabilidad.”

Sobre el impacto de tu Entorno sobre tu comportamiento:

“La estructura de tu Entorno es el determinante más importante de tu comportamiento. Si quieres cambiar algún tipo de comportamiento con éxito, no trates de cambiar el comportamiento directamente. Cambia la estructura que influencia a dicho comportamiento, y el comportamiento cambiará automáticamente. Si no querés comer helado, directamente no lo compres.”

Sobre los elementos que componen a cualquier negocio:

“Un negocio es un proceso repetible que: 1) Crea y entrega algo de valor… 2) Que otras personas quieren o necesitan… 3) A un precio que están dispuestos a pagar… 4) De modo que satisfaga las necesidades y expectativas del consumidor… 5) Para que traiga suficientes ganancias para justificar la operación continua del negocio por parte de los dueños.”

Review – The Startup of You

Review – The Startup of You

The Start-up of You es mi respuesta default para la pregunta “¿Cómo hago para tomar el control de mi carrera profesional?”

Este libro logró para el manejo de las carreras profesionales lo que The Personal MBA logró para los fundamentos de negocios: ser el mejor lugar para comenzar. He recomendado este libro a todo aquel que sé que está atravesando alguna encrucijada profesional, porque expone una comprensión muy detallada de las realidades del mercado laboral actual.

Estaba en la búsqueda de un libro que remarcase la importancia de conceptos tales como serendipia, incertidumbre, diversidad e inteligencia social cuando se trata de decisiones profesionales, y este libro supera las expectativas en este aspecto. La lección es clara: para triunfar en el siglo XXI, tenemos que manejar nuestras carreras profesionales con los mismos principios que aplicaríamos para manejar un start-up.

Disclosure: Yo trabajé en el marketing de este libro.

Aquí están algunas de mis citas favoritas de The Start-up of You:


Sobre la necesidad de adaptación:

“Las condiciones en las que los emprendedores lanzan y hacen crecer sus empresas son las condiciones en las que ahora todos nos encontramos a la hora de manejar nuestras carreras profesionales. Ya sea que busques un ascenso o quieras mantener tu trabajo actual, nunca se sabe que va a pasar a continuación. La información es limitada. Los recursos son escasos. La competencia es aguerrida. El mundo está cambiando. Esto significa que vas a tener que adaptarte constantemente. Y si fracasas en adaptarte, nadie, ni tu jefe, ni tu gobierno, va a agarrarte cuando te caigas.”

Sobre cómo encontrar tu terreno de excelencia:

“Si intentás ser el mejor en todo y que todos (o sea, si creés que el éxito significa escalar un mega-ranking absoluto y global), vas a ser el mejor nada y que nadie. Mejor es competir en situaciones locales, no solo en términos de geografía, sino también en industria y habilidades.”

Sobre cómo transformarse en alguien mejor:

“Las creencias y los comportamientos son contagiosos: es fácil “agarrarse” el estado emocional de tus amigos, imitar sus acciones, y absorber sus valores como si fuesen tuyos. Si tus amigos son el tipo de gente que logra sus objetivos, es probable que vos también seas así. La manera más rápida de transformarte es pasar el tiempo con aquellas personas que ya son como quisieras ser.”

Sobre la importancia de la curiosidad:

“Hay una mentalidad y filosofía que debe estar siempre encendida para energizar todos los otros comportamientos de búsqueda de oportunidades: la curiosidad. Los emprendedores se caracterizan por su curiosidad: ven oportunidades donde otros ven problemas, porque mientras otros simplemente se quejan, los emprendedores preguntan ¿por qué? ¿Por qué demonios este producto/servicio no funciona como debería? ¿Hay alguna manera mejor? ¿Y puedo generar dinero de la misma?”

Sobre el valor de aprender rápidamente:

“Contrata a alguien sin mucha experiencia pero que aprende con velocidad y a bajo costo. Este es un riesgo mediano con alto potencial: aquellos que aprenden rápidamente compensan su inexperiencia. Tienen a ser subestimados por el mercado.”

Sobre la toma intencional de riesgos en una carrera profesional:

“Sin una actitud frecuente y contenida de toma de riesgos, te estás preparando para quedar desconectado en algún punto en el futuro. Vacunarte a ti mismo de grandes riesgos es como vacunarte contra la gripe. Al inyectarte una pequeña dosis de gripe en tu cuerpo, puedes sobrevivir mejor una dosis grande de la misma. Al introducir volatilidad con regularidad en tu carrera, estás mejor preparado para sobrevivir las sorpresas. Obtienes “la habilidad de absorber golpes con gracia.””

La Insatisfacción en la Generación “Y” – Tercera Parte

La Insatisfacción en la Generación “Y” – Tercera Parte

Internet y los nuevos hábitos

Aparece entonces una interrogante clave: si la necesidad de placer se remonta al siglo XVIII, ¿qué diferencia a la generación “Y” de las anteriores? ¿Por qué los objetivos de esta generación son tan diferentes? La respuesta se encuentra en el segundo objeto de análisis:la tecnología. Ya se ha explicado que la tecnología es el gran motor de cambio en la sociedad, y que con cada avance tecnológico, la sociedad debe adaptarse a nuevos niveles de abstracción y adquirir nuevos hábitos.

En el caso de la generación “Y”, esta tecnología ha sido la internet, por lo que hay que analizar cuáles han sido sus consecuencias. Para el propósito de este análisis, se han distinguido dos grandes cambios en los hábitos de la juventud.

El primer cambio es la explosión de transparencia personal. Un joven actualmente posee una facilidad sin precedentes para publicar su vida. Los blogs y las redes sociales, por ejemplo, son solo dos de las herramientas que permiten hacer esto, a las que puede acceder cualquier individuo que posea internet.

La consecuencia de esta transparencia virtual, es que es difícil para cualquier joven que transite por internet no informarse sobre los detalles personales que otros miembros de su generación comparten en línea. Hoy en día, es casi inevitable enterarse cuando algún conocido
tiene un mejor trabajo, vive en algún lugar mejor, o tiene una pareja más atractiva. En otras palabras: para el joven actual siempre habrá un pez más grande.

El segundo cambio es la eliminación de las barreras geográficas. La información hoy se esparce por el mundo sin importar la distancia con el receptor. Esto significa que actualmente un individuo se cruza con más información que nunca antes en la historia debido a que la división entre información local y global casi ha desaparecido, y que además ocurre de inmediato en todas partes. A esto se refiere Thomas Friedman cuando dice que la tierra es plana (2005).

El efecto de este cambio en la generación actual y su insatisfacción, es que la pecera es ahora el planeta entero. Para que un joven encuentre alguien con una vida más exitosa o interesante que la suya, solo debe conectarse a la red y verá millones de personas publicando sus vidas, los lugares que visitan, los trabajos que poseen, los pasatiempos que practican, y demás.

Por ejemplo, en los últimos años han surgido cientos de blogs que predican la filosofía del “lifestyle design” (diseño de estilo de vida) y “location indepedence” (independencia de locación). Estos sitios promueven, entre otras cosas, la posibilidad de trabajar y vivir en cualquier lugar del mundo, con la libertad de viajar a gusto. Abunda el glamour y los detalles románticos de las vidas de estos bloggers, haciendo pensar al lector que el paraíso está al alcance de cualquiera, pero poco se habla de la importancia de tener un ingreso en una moneda fuerte para poder aprovechar la diferencia de poder adquisitivo en un país económicamente más débil, al igual que poseer un pasaporte que permita viajar sin necesidad de visas. Estos son estilos de vida inalcanzables para una persona del tercer mundo, pero debido a la eliminación de barreras, los mensajes alcanzan al receptor indistintamente de su realidad.

La generación “Y” está atravesando entonces una “comoditización del deseo”: el joven actual tiene permiso para desear cualquier cosa. Las telecomunicaciones los han convencido de que todo está a un click de distancia. Esto ocurre porque la conciencia de lo que existe en el mundo es cada vez mayor, ya que la geografía ha dejado de ser un obstáculo. Personas como Hernán y Liliana Ramos solo podían desear lo que veían con sus propios ojos, o lo que los medios les informaban (con más demora y en menor cantidad).

Hoy los medios han concientizado a los jóvenes de todo lo que el planeta puede ofrecer, y el principal problema de esta abundancia de elecciones es lo que Barry Schwartz ha denominado “la paradoja de la elección” (2004): cuanto mayor es el número de opciones, mayor es la insatisfacción de la opción elegida. El joven actual se ve paralizado ante la cantidad de elecciones, y le es difícil desprenderse de la sensación de duda de que hay algo mejor en el horizonte. En un mundo donde las opciones son infinitas, cualquier elección será insuficiente para alcanzar el ideal de perfección que busca esta generación.

Por último, esta abundancia de elecciones trae consigo otro problema más para los jóvenes: abundancia de imprecisiones. Debido al nivel de abstracción alcanzada por la tecnología y sus nuevos hábitos, los objetivos de los jóvenes de hoy han dejado de ser la seguridad y el confort (objetivos que dan por sentado), para concentrarse en alcanzar felicidad, éxito, popularidad y amor, conceptos subjetivos por naturaleza. El desafío que enfrentan los jóvenes entonces es poder filtrar el sinfín de definiciones de dichos conceptos a las que se ven expuestos diariamente a través de la internet y los medios masivos.

La paradoja de la elección se hace presente nuevamente: cuando los caminos son tan numerosos, es difícil ver cuál es el correcto.

En resumen, es una combinación entre el realismo romántico que persuade a los jóvenes a ir en busca de algo perfecto pero inalcanzable, y la tecnología que ha esparcido las imprecisiones y elecciones a través de la “aldea global” que es la sociedad actual, el causante de la insatisfacción e indecisión de esta generación. A esto debe sumarse la presión social que sufre el joven de hoy por encontrar su camino lo antes posible.

Considerando lo analizado en este artículo, no es de extrañar que casos como el de Fernando Ramos sean tan abundantes. Es por esto que es necesario que los jóvenes puedan tomarse su tiempo para explorarse y elegir su camino filosófico y profesional por sí mismos, y no por imposición social o mediática.

Alain de Botton, filósofo suizo contemporáneo, es actualmente uno de los más grandes predicadores de esta ideología, argumentando que es clave para llevar una vida satisfecha que se dedique el tiempo y esfuerzo necesario para apropiarse de las definiciones de los objetivos personales (2009). Felicidad, éxito, amor, en el caso de ser buscados, deben ser definidos y no aceptados desde el exterior, ya que la abundancia y la ficción solo llevan a la confusión de las personas.

Referencias

Birkerts, Sven. 1996. The electronic hive: refuse it. San Diego, CA:
Academic Press.

Campbell, Colin. 1987. The Romantic Ethic and the Spirit of Modern
Consumerism.

Oxford, UK: Basil Blackwell.

De Botton, Alain. 2007, A kinder, gentler philosophy of success.
http://www.ted.com/talks/alain
debottonakindergentlerphilosophyof_success.html
Acceso: 5 Diciembre, 2010.

Fried, Michael. 1980. Absorption and Theatricality. Berkeley:
University of California
Press.

Friedman, Thomas. 2005. La tierra es plana. Buenos Aires, Argentina:
Editorial Planeta.

Godin, Seth. 19 de Agosto, 2008, “Destroying Happiness”.
http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2008/08/destroying-happ.html.
Acceso: 5
Diciembre, 2010.

Schwartz, Barry. 2004. The Paradox of Choice: Why More is Less. New
York: Ecco.

Stromberg, Peter. 2009. Caught in Play. California: Stanford
University Press.

Weber, Max. 1958. La ética protestante y el espíritu del capitalismo.
Buenos Aires,
Argentina: Ediciones Libertador

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