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Mes: mayo 2016

¿Qué perdemos cuando confiamos en los medios?

¿Qué perdemos cuando confiamos en los medios?

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Todos los días le damos nuestro tiempo y atención a los medios porque creemos que son el mejor modo de mantenernos actualizados en un mundo que cambia cada vez más rápido. Cada vez que un periodista entrevista a un autor, o que una revista habla de la vida de una celebridad, o que un panel discute sobre los dichos de un político, los medios nos sugieren que esas son las cosas relevantes en el mundo actual. Consecuentemente, también nos dicen qué cosas son irrelevantes al omitirlas.

Como resultado, invertimos más tiempo y recursos en los temas que los medios nos presentan, e ignoramos otras inversiones posibles porque desconocemos de su existencia o grado de importancia.

El incentivo que nos lleva a seguir a los medios es válido; debemos esforzarnos por mantenernos actualizados. Pero la premisa es incorrecta; los medios no representan los cambios del mundo con precisión. Estamos haciendo lo incorrecto por las razones correctas.

Creo que hemos llegado al punto en el cual los medios son más nocivos que beneficiosos. Creo que mientras más atención le damos, peores chances tenemos de encontrar las oportunidades que nos ayudarían a conseguir nuestros objetivos personales y profesionales. Y creo que la misma conectividad que trajo la expansión mediática también trajo mejores alternativas para mantenernos informados.

El precio de lo gratuito

El día que la información se volvió abundante, la gente dejó de pagar por ella. Ley de oferta y demanda. El modelo actual de negocio de los medios es acumular lectores/espectadores y vender acceso a esa audiencia en formato de publicidad. En su bestseller “Trust me, I’m lying”, Ryan Holiday explica las dinámicas y los incentivos que dominan a los medios (tanto online como offline), y formas concretas en las que manipuló a periodistas, bloggers, eventos, etc. para promover a las personas o empresas para las que trabajaba. Explica lo fácil que es engañar a los medios, quienes comparten cualquier cosa con tal de que les traiga más atención. Todos salimos perdiendo, dice Holiday:

“No podemos tener noticias de inmediato y bien hechas. No podemos reducir las noticias a 140 caracteres o menos y no perder partes en el camino. No podemos manipular las noticias y evitar que nos manipulen. No podemos tener las noticias gratis; sólo podemos oscurecer los costos.

La mayoría de la información online es gratis, pero pagamos con calidad. Por diseño, las noticias deben ser baratas y manipuladoras porque el cliente ya no es más el lector/espectador. Los medios ya no buscan conseguir dinero de su audiencia porque la gente no va a pagar. Los medios buscan conseguir su atención. Y resulta que lo que trae más atención NO es información verdadera, relevante y precisa. Si queremos información de alta calidad, debemos pagar por ella. Como dice Holiday: “ningún marketer va a publicar algo razonable, con cierta dosis de complejidad o emociones encontradas.”

Cualquier negocio que deba generar atención antes que calidad es un negocio de marketing. En la era de la información gratis, los periodistas se han vuelto marketers.

La ingeniería del compartir

La acción más valiosa que podemos tomar para los medios es compartir lo que vimos. Los medios quieren que discutamos sobre ese artículo, que enviemos ese video por email, que publiquemos el link en Facebook, y que etiquetemos a varias personas en los comentarios. Todos los aspectos de los medios actuales están diseñados para maximizar las probabilidades de que la audiencia comparta y popularice su contenido. Es la única manera de generar atención suficiente para sostener el negocio. Si el medio brinda contenido valioso pero la gente no lo comparte, su negocio fracasa.

Si cada artículo está creado con el objetivo de maximizar las chances de ser compartido, cabe la pregunta: ¿qué clase de contenido se comparte con más frecuencia? Nos gustaría creer que compartimos contenido de calidad, pero en realidad somos más propensos a compartir contenido que genera una serie de emociones muy particulares. Holiday explica:

“Debe ser negativo, pero no demasiado negativo. La desesperanza no nos motiva a hacer nada. La lástima y la empatía nos motivan a hacer algo real, levantarnos de la computadora y actuar. Pero las emociones que nos motivan a compartir son el enojo, el miedo, la excitación y la risa. Nos motivan a hacer algo que se siente como si estuviésemos actuando, pero en realidad probablemente estamos contribuyendo a una conversación insignificante y superficial.

Y Holiday remarca nuevamente: “la emoción que más compartimos es el enojo.”

Los medios no quieren informarnos. Quieren enojarnos y asustarnos y hacernos reir para que nos compenetremos con su historia y lo compartamos con los demás. Al igual que cuando vemos una película. El motor que mueve tanto la industria de los medios como del entretenimiento es la necesidad de atención, y frecuentemente deberíamos tratarlas por igual: representaciones semi-ficcionales y pobres de los hechos.

Hans Rosling, célebre estadista y profesor, estuvo hace poco en un noticiero y tuvo un debate acalorado con el anfitrión sobre la pobre representación del mundo por parte de los medios, y dijo:

No puedes confiar en los noticieros si quieres entender el mundo. […] Los noticieros muestran una pequeña parte, pero lo llaman “el mundo”. Puedes mostrar mi feo zapato, pero es solo una parte de mí.”

¿Deberían desaparecer los medios?

No. El rol de los medios en moldear y mejorar el mundo es incuestionablemente positivo. Los medios perdieron el rumbo en los últimos años debido a las nuevas tecnologías y una competencia feroz por la atención de las personas. Dudo que el sistema actual pueda evolucionar y salvarse, ya que está demasiado contaminado. Puedo ver inicios de nuevos sistemas que reemplazarán a los medios tradicionales como fuentes de información. El mundo será mejor el día que eso ocurra.

Mientras tanto, debemos ser ser espectadores estratégicos, para poder beneficiarnos de los medios sin ser víctimas pasivas de su agenda. Algunas sugerencias:

1) Rastrear los incentivos:

Es bien sabido que para llegar rápido a la televisión o al escenario es importante conocer a la gente correcta dentro de la industria, y darles el tipo de contenido que ellos buscan para capturar más atención de la audiencia. Esto significa que la manera más rápida de volverse famoso NO es presentar información precisa y de alta calidad, sino el tipo de información que genera las emociones que los medios promueven. Como parte de una audiencia que paga con su tiempo o su dinero, yo te pregunto: ¿estás conforme con esos métodos de selección de contenido? ¿Te sientes protegido y valorado por el sistema actual?

Cada vez que una persona u organización (llamémosla “X”) promueve alguna otra persona/producto/historia (llamémosla “Y”), X tiene un incentivo para elegir a Y por sobre otras opciones. Solo podemos confiar en la selección de los medios de qué es importante o irrelevante si confiamos también en su proceso. Si el proceso es corrupto, y no nos damos cuenta, no tenemos cómo defendernos ante las elecciones sesgadas de los medios. Dentro de lo posible, es sano preguntarnos:

¿Por qué X promueve a Y?
¿Cómo hizo X para elegir a Y sobre otras opciones?
¿Cómo tiene éxito X o Y?
¿Tiene X algo que ganar y que perder si Y provee contenido verdadero y de alta calidad?
De ser así, ¿cómo hace X para garantizar la veracidad y calidad de Y?

2) Compartir responsablemente:

La vida es un podio. Las cosas que decimos pueden llegar más lejos que lo que imaginamos. La información pobre se viraliza cuando citamos lo que escuchamos sin saber qué tan confiable es la fuente. Cuando compartimos sin cuestionar, hacemos exactamente lo que los medios quieren que hagamos. Cuando compartimos ideas pobres, nos auto-flagelamos porque empobrecemos el conocimiento de nuestro contexto social. Al mismo tiempo, cuando somos embajadores de un selecto grupo de ideas bien entendidas, elevamos la inteligencia de nuestro contexto.

3) Buscar ideas en lugar de verdades:

Gerry Garbulsky suele decir que una idea es “una lente para mirar el mundo”. Así debemos ver a cada artículo que leemos, cada entrevista que escuchamos, cada conferencia que presenciamos. Dudar es permanecer libre. No debemos descartar lo que oímos de inmediato, sino que debemos usarlo como lentes y disparadores para reflexionar sobre esos temas y llegar a nuestras propias conclusiones. Perdemos nuestra autonomía el día que nos volvemos seguidores pasivos de cualquier canal o personalidad.

Otro ladrillo en la pared

Vivimos en el mundo que construimos en nuestras mentes. Si creemos que la gente es egoísta y que el mundo es peligroso, viviremos con miedo. El mundo del futuro no ha sido definido, y será el resultado de lo que construyamos a partir de las posibilidades que imaginemos.

Los medios tiene el poder de crear profecías autocumplidas; si todas las semanas leemos cómo la inteligencia artificial nos va a dejar sin trabajo, corremos el riesgo de dejar de imaginar cómo podríamos construir un futuro diferente. El optimismo y el pensamiento independiente son más que simples perspectivas de esperanza; son el combustible necesario para construir lo que queremos. Cuando los medios reducen el mundo a simples historias virales, también desalientan a su audiencia de soñar con nuevas posibilidades.

Cuando decidimos que debíamos prestarle atención a los medios, les dimos permiso para que creen el mundo en el que vivimos. Tal y como explica Alain de Botton en su libro “The News: A User’s Manual”, las noticias son nuestra maestra:

“Una vez terminada nuestra educación formal, las noticias son la maestra. Es la fuerza más significativa en establecer el tono de la vida pública y moldear nuestras impresiones sobre la comunidad que existe afuera de nuestras paredes. Es el principal creador de realidades sociales y políticas. Como bien saben los revolucionarios, la manera de cambiar la mentalidad de un país no es atacando las galerías de arte, el ministerio de educación o los hogares de novelistas famosos; hay que llevar los tanques directamente al canal de televisión, el nervio central del cuerpo político.”

El tío de Spiderman nos enseñó que con un gran poder viene una gran responsabilidad. Mi mayor crítica hacia los medios es que descuidan y abusan el permiso que la gente les ha dado para entender el mundo. Con tal de sobrevivir como negocio, los medios hablarán de historias que se viralicen, sin importar qué tan confusas o irrelevantes sean para el éxito diario de la vida de su audiencia (tú). Por diseño, la industria de los medios no puede ser un maestro responsable

Para hacer apuestas inteligentes, debemos enseñarnos a ver el mundo con precisión. No podemos tomar riesgos inteligentes si no vemos el terreno donde estamos parados. Una manera fácil de correr riesgos tontos es leer a diario cosas que nos enojan o asustan. La vida es más aburrida y normal que lo que los medios la hacen parecer, y el camino hacia nuestra realización personal es individual, lento y silencioso. Como dice Alain de Botton, siempre debemos estar dispuestos a alejarnos:

Una vida rica requiere saber cuándo las noticias ya no tienen nada original o importante que enseñarnos; períodos en los cuales debemos rechazar relaciones imaginarias con desconocidos, y dejarle a los demás los asuntos de gobernar, triunfar, fracasar, crear o matar, sabiendo que tenemos objetivos propios que honrar en el tiempo breve que se nos ha dado.

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